El rugir de la tierra y el inmenso valor de un abrazo
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!El pasado 10 de agosto de 2026 la tierra se movió en Pereira, nos sacudió con tanta fuerza que nos hizo sentir miedo, ansiedad, tristeza, desolación y una abrumadora soledad. En medio del desconcierto no sabíamos qué hacer o qué decir. Las lágrimas empañaban nuestros rostros con un doloroso nudo en el estómago. Caminábamos casi a ciegas y llamábamos desesperadamente en medio del angustiante silencio de la falta de señal buscando a nuestros seres queridos para saber que estaban bien y, al instante de reencontrarnos, fundirnos en un abrazo y escuchar un “te amo”, era el milagro suficiente que nos devolvía el alma al cuerpo.
En esos momentos, la simple gratitud por estar vivos lo fue todo luego del devastador terremoto que con una magnitud de 7.4 y una duración aproximada de 90 segundos dejó graves daños estructurales y con riesgo de colapso la sede de Álamos, el lugar donde el Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda atendía consulta externa.
A esta herida, se sumó la dolorosa destrucción que el sismo dejó a su paso por la sede de la Av. 30, un espacio donde nos encontrábamos para atender el servicio de Hospital Día con los usuarios que dibujaban, pintaban, bailaban, jugaban y hasta cantaban con el corazón.
El compromiso inquebrantable del Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda
Hoy, más que nunca, casi un mes después de una tragedia que no solo enluta a nuestra querida Pereira, sino a todo Colombia, el Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda mira hacia atrás, da la vuelta, y con la cabeza en alto y su corazón motivado, reafirma su compromiso por la atención de la salud mental.
En el Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda sabemos que, tras un terremoto, las ruinas no son solo físicas para los damnificados; queda un profundo y silencioso impacto emocional, incluso en el alma de quienes no fueron víctimas. Un dolor que, si no se trata a tiempo, se vuelve una carga muy difícil de superar.
Por eso, estamos aquí para extenderles nuestra mano amiga y decirles desde lo profundo: no están solos. Escuchamos y atendemos a quienes necesitan la guía de nuestros expertos, sin importar las circunstancias que nos rodean.
Volvernos a encontrar
El equipo de profesionales del Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda está dispuesto a contribuir en esa paz interior que cada uno de nosotros necesita en momentos de crisis como este. A pesar de la adversidad, nuestro propósito es renacer de las cenizas y apoyar con nuestro tiempo, experiencia y conocimiento en salud mental, a quienes lo requieran. Nos mantenemos unidos por el amor a una región y a un país cuya esencia es la resiliencia; con la plena convicción de que, con el tiempo, la disciplina y la constancia, encontraremos nuevamente el equilibrio.

En medio de todo, hay motivos para dar gracias:
Muy pronto nos veremos en una nueva sede que estamos adecuado con amor y cariño en el barrio Maraya sobre la Avenida 30 de Agosto en Pereira para el bienestar de los nuestros.
¡Gracias por permitirnos conectar en un nuevo comienzo!